Caso Rubiales: El clientelismo por sistema

Por qué aplaudían a Luis Rubiales si a todas luces su discurso no tenía ni pies ni cabeza? ¿Por qué la asamblea de la federación no se plantó para conseguir la marcha inmediata de su presidente, si el clamor social era tremendo? ¿Por qué pasar por ese bochorno? Fundamentalmente por clientelismo y por devolver favores prestados.

Desde que llegó a la poltrona en 2018 Rubiales fue tejiendo una red de apoyos, sobre todo gracias al reparto del dinero. La Federación Española que heredó tenía un presupuesto de 160 millones y esa cifra se ha disparado de forma monumental hasta alcanzar los 382 millones.

Rubiales se ha metido en sus bolsillos una parte de estos dividendos. En un primer momento percibía un sueldo fijo de 160.000 euros más unas variables (este es un tema importante) del 0,15% de los ingresos totales anuales liquidados excluidas las subvenciones públicas. Ningún asambleísta votó en contra de esta retribución, que incluía también los gastos de una vivienda en Madrid, pues la residencia de Rubiales estaba fijada en Valencia. Actualmente el dirigente ha venido cobrando como presidente federativo 675.761,87 euros brutos (371.669,03 euros netos). A esto hay que sumar lo que ha estado percibiendo como vicepresidente de la UEFA, que algunas fuentes sitúan en 250.000 euros brutos.

Con el sueldo de la RFEF y el de la UEFA los ingresos brutos de Rubiales han rozado el millón de euros

Pero, claro, si el maná fuera solo para él hubiera obtenido menos apoyos. Se trata de repartir dividendos entre la mayor cantidad de gente posible, al menos entre la fundamental. En este sentido Rubiales, que contrató como chófer federativo a su excompañero en el Levante Ettien, que pasaba por dificultades económicas, se ha jactado de que el acuerdo para llevar la Supercopa de España a Arabia Saudí ha supuesto un salvavidas para el fútbol modesto, unos 20 millones de euros para las categorías no profesionales (de los 60.000 euros para los clubs de Tercera Federación a los 350.000 para los de Primera Federación).

Una buena manera de hacerse con asideros, como lo fue la nueva política con los presidentes de las federaciones territoriales. Hasta su llegada casi todos los presidentes regionales no tenían sueldo y funcionaban con un régimen (en algunos casos muy beneficioso) de dietas, que se podían disparar hasta los 4.000 euros. Para acabar con esto Rubiales repartió 100.000 euros para cada federación territorial, dinero que en algunos sitios se emplea para hacer reformas y profesionalizar la insticuión y en otras para que el presidente de turno tenga un salario. “Nunca hemos estado tan bien como ahora”. Ese es el mensaje que ha emanado de algunas federaciones territoriales. Se comenta sin tapujos y el propio Rubiales se vanaglorió de “haber llevado a cabo la mejor gestión de la historia de la Federación”. No se puede esconder que tratar así a potenciales votantes ha venido favoreciendo mucho los intereses del ahora presidente suspendido de la RFEF. Entre bambalinas está claro que Rubiales ha sabido moverse, hasta que llegó su comportamiento inadmisible del Mundial.

Cuando ingresó en la maquinaria de la Federación Española y dejó de ser presidente del sindicato de futbolistas AFE el que estaba al mando de la RFEF era el sempiterno Ángel María Villar.


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Juan Bautista Martínez

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Hasta su llegada a la poltrona casi todos los presidentes territoriales no tenían sueldo

Sin embargo, tiempo después, a Rubiales, como miembro en ese momento de la Comisión Directiva del CSD, no le tembló el pulso a la hora de votar a favor de la inhabilitación de Villar por el caso Soule (un presunto desvío de fondos). Paradójicamente esa Comisión Directiva puede jugar un papel fundamental en la inhabilitación de Rubiales, ya suspendido provisionalmente por la FIFA.

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