Demi Vollering se exhibe en el Tourmalet y sentencia el Tour

No pudo el pasado mayo en la Vuelta a España, por apenas nueve segundos, y tampoco en la edición anterior del Tour de Francia, la primera femenina, pero este sábado Demi Vollering destronó definitivamente a la gran dominadora del ciclismo femenino en la última década, Annemiek Van Vleuten, y selló su triunfo en la general de la ronda francesa con una exhibición en la séptima etapa con final en el  Tourmalet, probablemente el lugar más icónico del deporte de la bicicleta. 

La neerlandesa, de 26 años, saltó del grupo de favoritas a falta de poco más de cinco kilómetros para la cima y ya nadie la pudo seguir hasta la meta, tampoco su compatriota del Movistar, de 40 años, que intentó en balde seguir su rueda. Un reflejo del cambio generacional que se avecina. 

Vollering pasó como una exhalación a Katarzyna  Niewiadoma, que rodaba en solitario desde el descenso en el puerto anterior, el Col d’Aspin. La polaca acabó segunda a casi dos minutos de la líder del SD Worx y Van Vleuten, que mantuvo in extremis la tercera plaza de la general, acabó tercera a dos minutos y 34 segundos. Salvó los muebles la que era la sorprendente líder de la carrera, Lotte Kopecky, una especialista en pista, que mantuvo el amarillo en la montaña hasta el ataque final de Vollering. La belga, cuarta de la general, aún podría alcanzar el podio en la última etapa.

La contrarreloj final en Pau decidirá la segunda y la tercera posición del podio, pero el escalón más alto tiene dueña, ya en manos de una Vollering que tiene un minuto y 50 segundos de renta, salvo catástrofe mas que suficiente para, por fin, lograr su primer triunfo en una gran ronda tras varios intentos llamando a la puerta. 


Demi Vollering se viste de amarillo en el Tourmalet. 

JEFF PACHOUD / AFP

Después de cuatro cambios de ritmo de Jabous, ninguno exitoso, la nacida en Pijnacker dio el hachazo definitivo. Con frialdad. Calculando el momento. Controlando la distancia con Niewiadoma. Vigilando a sus rivales del grupo, midiendo sus fuerzas. Vollering cambió el plato de su bicicleta en el momento perfecto, cuando ya no había atisbo de reacción del resto de ciclistas. Su cadencia ya era sinónimo de victoria, muy superior al de sus fugaces acompañantes, pronto perdidas entre la espesa niebla que invadió el mítico puerto alpino. 

Como bien le había enseñado su maestra Van Vleuten, este sábado su víctima, Vollering se centró en mantener el ritmo sin mirar atrás. La única duda era si iba a desfallecer en las últimas rampas del Tourmalet. En ningún caso, más bien lo contrario. La neerlandesa no paró de abrir ventaja sobre Niewiadoma y compañía, entre ellas la española Ane Santesteban, séptima de la general y descolgada antes del grupo del maillot amarillo, que llegó a la cima a más de cinco minutos.

Vollering apareció en la meta de la nada, dibujándose poco a poco su figura de entre la espesa niebla que daba aún más épica a su actuación. La del SD Worx se bajaba de la bici extasiada, entre el cansancio y unas lágrimas de emoción que no lograban esconder la felicidad de un día histórico para su carrera, quizá el primero de muchos.

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