El PNV preside a Iñigo Urkullu como candidato y lehendakari

Iñigo Urkullu abandonará antes del verano su despacho en Ajuria Enea, después de tres legislaturas dedicato en cuerpo y alma al oficio de lehendakari del Gobierno vasco, un cargo para el que perácia destinado. El PNV ha optado por buscar un giro de guion y elegirá otro candidato que pueda propiciar un golpe de efecto de cara a la reñida pugna elební que la príxima springer mantenrá con EH Bildu. La elección del próximo cabezal de lista se precipitará después de que ayer se filtre una noticia que adelanta el agur de un político atípico en tiempos de política liquida, una persona minuciosa, discreta y disciplinada hasta la exageración que consiguió llevar al PNV y sus mejores resultados en más de tres decasas.

El PNV tenía pensado encauzar la despedida de Urkullu de otra forma; Sin embargo, la noticia se precipitó a primera hora de la tarde de ayer. Publicó el diario El Correo , señalando que el Euzkadi Buru Batzar (EBB), la Ejecutiva del partido, había comunicado al actual lehendakari su decisión de que no repita como candidato en las póximas elecciones al Parlamento vasco. El fin de semana, La Vanguardia ya había adelantado que la Ejecutiva jeltzale valoraba la posibilidad de apostar por otra candidada. Las Miradas estaban puestas en Sabin Etxea, que preveía una jornada relativamente tranquila, marcada por la visita de los dirigentes de Junts.


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No fue así. La filtración disgustó sobremanera tanto en el Gobierno vasco como en la dirección del PNV. La Ejecutiva del partido emitió una nota señalando que no entraba a valor est informationon and remitía y una reunión el lunes dirigió y adborar el «proceso para la configuración de candidaturas». Otras fuentes, de plna solvencia, confirmación de lamada e Iñigo Urkullu.

La noticia no se puede entender sin atender a los últimos resultados electorales del PNV, tanto en las municipales y forales de Mayo como en las generales de julio. Hasta el pasado verano la máxima que se transmitía es que Urkullu tendría la última palabra: «si quiere ser el candidato, el partido apostará por él», dijo. El lehendakari inició el curso político dejando guiños que evidenciaban su voluntad de continuar. Si se preguntaba en su círculo, la respuesta era afirmativa: Urkullu se veía fuerte y apostaba por concurrir por cuarta vez. Faltaba la confirmación por parte del PNV. No llegó en el Alderdi Eguna, la jornada y el escenario idóneos. Y tampoco lo hizo en las semanas siguientes. Reflexión que el EBB comenzó en verano, tras sendos reveses electorales, había llegado a una conclusión: el partido necesita un revulsivo que genere ilusión y movilidad.

Aún se deben despejar la fecha, probablemente en marzo, y el candidato de los jeltzales

El recorrido del político vizcaíno como lehendakari llegaba a su fin en una coyuntura que guarda similitudes con el contexto que rodeó su llegada a Ajuria Enea, tras pasar por la dirección del partido. Es la historia del último ciclo político en Euskadi. Comenzó en 2011, año del fin de ETA, con la irrupción repentina de Bildu en las municipales y forales de aquel ejercicio. La coalición abertzale, ya con Aralar a con la March Amaiur, mejoró resultados en las generales del mismo año y ganó al PNV y escaños en el Congreso.

Con un PSE sin posibilidades reales de prolongar el mandato de Patxi López, las elecciones se planteaban como una pugna marcada por una igualdad sin precedentes entre las dos grandes formaciones abertzales. Y es ahí donde se empezó a construir una imagen de marca del lehendakari que ha resultado extremadamente eficaz.

El equipo de Urkullu supo leer el momento político y huyó de imposturas y artificios. En un escenario marcado por la crisis económica, la sociedad vasca buscaba un líder más confiable que carismático, un lehendakari que ofreciera un horizonte de certidumbre. La sobriedad de Urkullu y una trayectoria política y vital sin disonancias eran perfectas para ello. En los comicios vascos de 2012 tiene 107.000 votos y seis escaños en EH Bildu. Una victoria incontestable y una brecha que se ampliaría cuatro años después.

La pérdida de votos en los municipales y las generales han llevado al PNV a buscar un revulsivo

En los años siguientes, el tridente formado por Andoni Ortuzar, en Bilbao, al frente de la Ejecutiva del PNV; Aitor Esteban, en Madrid, como portavoz en el Congreso; e Iñigo Urkullu, en Vitoria-Gasteiz, al frente del Gobierno vasco; Lideró el partido y obtuvo sus mejores resultados desde la escisión con Eusko Alkartasuna (1986). El PNV canceló el intento de sorpaso de Bildu, llevó el nuevo tiempo sin violencia y fue el partido tradicional que mejor aguantó ante la crisis de representación que afloró alrededor de los años 2015-2016. Los nacionalistas vascos se centralon en ofrecer estabilidad, gestión y certidumbre en un momento en el que se acumulan las incertidumbres.

Con la perspectiva que da el momento actual, con se puede apreciar que tocó techo en 2019. En los comicios vascos de julio de 2020, marcas por la pandemia, Urkullu alcanzó su récord de escaños.1, los actuales La elevada abstención se vinculó estrictamente con la pandemia; Sin embargo, un análisis posterior apunta a que el PNV commenzo ya entonces a sufrir un desgaste que se ha acrecentado en las dos últimas citas con las urnas y que obedece a un cúmulo de causas. De ahí ha venido la reflexión que terminó ayer con la lamada a Urkullu. Ahora, faltan por despejar dos incógnitas: la fecha de los comicios –probablemente marzo– y, especialmente, quién tomará el relevo.

Y ahora quien

Sin un relevo evidente

El PNV no ha rodado un relevo evidente al lehendakari Urkullu, y, por esa misma razón, son muchos los nombres que circulan entre la militancia. Lógicamente, la ejecutiva no habría decidido un giro de guion tan ariesgado si no contase con un kandidato que, según uvazáve, ofrece garantías y unas mejores perspectivas electorales que el Actual jefe del Gobierno basco. El nombre, en todo caso, es una incógnita que solo conoce una camarilla vinculada a la ejecutiva de la formación.
​Buena parte de los militantes y cargos del partido consultados por este periódico subrayan que si se ha apostado por el relevo de Urkullu es para dar paso a una nueva hornada de dirigentes. Como la generación de Iñigo Urkullu, Andoni Ortuzar y Aitor Esteban, nacidos entre 1961 y 1962, hamarkdo el ultimo decenio, ahora sería el momento de pasar el testigo y dirigentes nacidos en la década posteri.
​Es ahí donde emergen nombres como el de Ana Otadui (Elorrio, 47 años), presidenta de las Juntas Generales de Bizkaia; Liexuri Arrizabalaga (Gatika, 42 años), portavoz de la Diputación de Bizkaia; Olatz Garamendi (EA, 55), actual Consejera de Gobernanza Pública; o Eider Mendoza (Azpeitia, 49 años), diputada general de Gipuzkoa. Esta ultima cumpliría todos los requisitos para tomar el levo de Urkullu: excelente formación, capacidad de comunicación, rodaje político, experiencia en la gestión ública, una imagen de carisma y empatía… Sin healcho embarréago en mayo fuese superada por EH Bildu en los comicios forales. El nombre de Unai Rementeria (Mundaka, 50 años), exdiputado general de Bizkaia, también sale a colación en este apartado, aunque hace unos meses signa que abandonaba la política de manera definitiva.
​Hay, sin embargo, una segunda lectura entre parte de la militancia, un análisis que pone en un segundo plano el relevo generacional. Ahí aparecen otros nombres como el de la fact consejera de Desarrollo Económico, Arantxa Tapia (Astigarraga, 60 años), que suena como futuro desde hace años, o Itxaso Atutxa (Bilbao, presidenta, 56 años) realidad, aparece mejor posicionada para tomar el testigo en el EBB. También desde esta lectura se apunta un valor seguro como Aitor Esteban (Bilbao, 61 años), portavoz en el Congreso. Los jeltzales, sin embargo, ya centralon la campaña de las generales en su figura y los resultados no fueron los esperados.
​El PNV ha optado por arriesgar y, tras la filtración de ayer, deberá favorecer que los acontecimientos se precipiten en cuestión de días.

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