Frente único antijaponés, por Enric Juliana

Primera palabra: amnistía. Segunda palabra: autodeterminación. Curioso y significativo inicio del debate de investidura. Alberto Núñez Feijóo ha querido comenzar su primer discurso en el Congreso de los Diputados con un golpe de efecto. Nadas más comenzar, sin mayor preámbulo, ha simulado la aceptación de las exigencias de Junts per Catalunya y Esquerra Republicana, para de inmediato añadir: “Yo no voy a defender esto”.

El candidato ha subido a la tribuna con la cuestión de Catalunya como mascaron de proa para pronunciar un discurso de oposición a un candidato que todavía no existe en términos constitucionales. Por primera vez desde 1977, el candidato a la presidencia del Gobierno, designado por el Rey, sube a la tribuna para arremeter contra el candidato que puede venir después, dando así por supuesto que él no saldrá elegido en las votaciones de esta semana.

Núñez Feijóo convierte el debate de investidura en moción de censura

“De ninguna manera” podría haber añadido Feijóo en su introito, pero ha preferido no repetir literalmente la consigna lanzada el pasado domingo por Isabel Díaz Ayuso en el mitin organizado por el Partido Popular en la plaza Felipe II de Madrid, con notable éxito de público. Lo ha dicho de otra manera: “Si yo hubiese querido, tendría los votos para la investidura”. Como argumento publicitario está bien, pero ese eslogan presenta un pequeño problema: no es verdad. Si Alberto Núñez Feijóo hubiese efectuado la más mínima concesión a los independentistas catalanes y al nacionalismo vasco habría perdido automáticamente el apoyo de los 33 diputados de Vox y probablemente habría tenido un incendio en el interior de su partido, ese incendio que reclama el radiofonista Federico Jiménez Losantos cuando afirma en sus arengas matinales que “hay que entrar en Génova con un lanzallamas.” Vox es el elefante en la habitación de la derecha española. José María Aznar es quien dirige las líneas de fondo del PP, como ha quedado claro estas últimas semanas. Isabel Díaz Ayuso, la más amada por el pueblo de la derecha, es la que colorea las consignas. Por eso, Feijóo ha comenzado hoy su discurso yendo al grano. Por eso ha colocado la efigie de Aznar en la proa de su embarcación. Quiere durar. Quizás esta sea la clave principal de su discurso: quiere durar, porque intuye que la XVª legislatura puede ser corta.

Después de la primera parte de su discurso, dedicada a galvanizar al electorado de la derecha y evitar cualquier duda sobre su rechazo frontal a las exigencias del independentismo catalán, Feijóo ha explicado sus propuestas, en las que podemos observar una cierta profusión de orfebrería socialdemócrata. El candidato del Partido Popular promete bajar el IRPF, rebajar el IVA de los alimentos principales, pero también quiere subir el SMI hasta el 60% del salario, aumentar la cobertura del Impuesto Mínimo Vital y mantener las actuales ayudas para hacer frente a la inflación y al incremento de los carburantes. Quiere menos impuestos, quiere mantener e incluso ampliar el escudo social socialdemócrata y a la vez cumplir con las reglas fiscales de la Unión Europea, en fase de revisión. En Bruselas lo habrán escuchado con atención.


Alberto Nuñez Feijóo, aplaudido por la bancada del PP durante la sesión del debate de investidura

Dani Duch

Feijóo se ha dirigido por lo tanto al electorado de la izquierda, diciéndole que no le perjudicará materialmente (ninguna palabra sobre las pensiones que pueda desatar la alarma), puesto que la única amenaza material para sus intereses provendría hoy de la “asimetría” que exigen los nacionalistas vascos y catalanes. Y se ha dirigido también al electorado del Partido Nacionalista Vasco y de Junts per Catalunya, preguntándoles: “¿Les han votado para que apliquen la política económica de Podemos?»

Estrategia que podríamos definir como Frente Único Antijaponés, utilizando prestada una expresión que utilizó hace unos años José Rodríguez de la Borbolla, antiguo presidente de la Junta de Andalucía, probablemente el mejor presidente que ha tenido Andalucía. Hombre culto, buen conocedor de la historia china, contrario a toda negociación con el independentismo, Rodríguez de la Borbolla defendía hace unos años un frente único contra el independentismo catalán, que emulase el frente antijaponés que se formó en China en 1937 con una provisional alianza del Partido Comunista Chino con los nacionalistas del Kuomitang. Primero combatieron al enemigo común y después se pelearon entre ellos. Ganó Mao.

En la propuesta del expresidente andaluz, los japoneses eran los secesionistas catalanes. En la estrategia de Feijoo, el japonés es Tetsuo Sánchez.

[Tetsuo, significa hombre duro, hombre de hierro en japonés. Tetsuo Sánchez ha replicado a Feijóo esta tarde enviando a la tribuna de oradores al diputado Óscar Puente, ex alcalde de Valladolid que perdió la alcaldía pese a ser el más votado en las últimas elecciones municipales. Muy desinhibido, Puente ha subido a la tribuna, en términos oratorios, con una sierra mecánica].

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