Nada puede con ellas, por Juan Bautista Martínez

Ambición. Deseo. Fe. Categoría. Agallas. Calidad. Fuerza mental. Ambición para no detenerse nunca y para transmitir un inconformismo permanente. Deseo para no tener techo. Categoría para mirarle de tú a tú a cualquier rival. Agallas para batirse cuerpo a cuerpo. Calidad para imponer un fútbol mezcla de toque y empuje. Y fuerza mental para levantarse en momentos de alambre como el de cuartos de final y el de semifinales. Avanzarse, ver cómo te empatan y seguir mirando hacia delante.


Celebración del triunfo tras el partido

AMANDA PEROBELLI / Reuters

Estas pioneras se han ganado toda la atención mediática a machamartillo, con un acopio de goles y de momentos para el recuerdo. El tanto de Salma Paralluelo contra Países Bajos en el tiempo extra. El gol de Olga Carmona al filo del tiempo reglamentario frente a Suecia. Pasan al álbum del presente y el futuro como en su día, por ejemplo, el cabezazo de Carles Puyol frente a Alemania en Durban en 2010, también en semifinales.

Estas pioneras se han ganado la atención mediática a machamartillo, con un acopio de goles y de momentos para el recuerdo

Falta el último día, la final. Llegados a este punto tengan claro que las mujeres entrenadas por Jorge Vilda no se van a parar aquí. Vencerán o perderán pero ya son pioneras. Nunca habían ganado a Suecia. Nunca habían superado un cruce en una gran competición. Nunca habían llegado hasta aquí. Impresionante.

Pero esto no sucede por generación espontánea. No pasa de la noche a la mañana porque sí. Detrás hay un excelente trabajo en algunos clubs, como el Barça, y en categorías inferiores. Hace menos de un año España, con la enorme Salma Paralluelo, se proclamó campeona del mundo sub-20. No hace ni tres meses el Barcelona, liderado entre otras por la sublime Aitana Bonmatí, se proclamó campeón de Europa por segunda ocasión.

La selección ha superado estas fronteras en medio de un contexto complejo. No se puede olvidar la crisis de las 15 ni que no están en el Mundial futbolistas de la talla de Mapi León y Patri Guijarro. Tampoco hay que obviar los problemas estructurales que aún arrastra el fútbol femenino en España, donde queda mucho trecho por recorrer en cuanto a igualdad de condiciones e infraestructuras.

Pero los pasos que se están dando son muy grandes, encabezados por estos éxitos colectivos y por la presencia de referentes que han hecho de zapadoras para abrir camino. O a cañonazos o con pie de seda. En el campo o reivindicando. Pero siempre con una perseverancia descomunal.

El legado, más allá de si el domingo conquistan o no la final, será el de haber puesto en el mapa el fútbol femenino

Ahí están los nombres de las veteranas Jennifer Hermoso (qué Mundial está haciendo) o Alexia Putellas, que requiere más tiempo para volver a su auténtico nivel. Bajo su manto se han consolidado otras estrellas, como Bonmatí, y el testigo no para de pasar de mano en mano. El legado, más allá de si el domingo conquistan o no la final, será ese. El de haber puesto en el mapa el fútbol femenino, el de haberlo convertido en un hábito de consumo, el de pasar del anonimato al estrellato. Se lo han ganado a pulso.

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