«No te frustres porque nuestra familia no es perfecta. Nada lo es».

Verónica Raimo (Roma, 1978) no logra entender que la llamada inicialmente perturbara algo porque no apareció en su última novela, Nada es verdad (Libros de asteroides/Ediciones de 1984). Su familia era la principal fuente de inspiración para sus páginas, y que no la mencionara en ninguna línea era algo que no le gustaba demasiado. “Creo que lo demás es lo que preferiría no subir. A nadie le sale especialmente bien, pero nunca llega al gusto de todos”, responde el autor durante su visita a Barcelona.

La escritora italiana centra la trama en su excéntrica familia y la convivencia con ellos en un barrio de Roma durante su infancia y adolescencia. Plantea, con mucho humor, mientras crece junto a una madre omnipresente que vive permanentemente angustiada, un padre libre de obsesiones extrafalarias y un hermano mayor, caso perfecto, que es el centro de todas las atenciones. “Sólo quería ir al estreno de esta canción”, dice Raimo, quien confiesa que su historia es una historia autoficticia, y que, como dice el título, no toda es cierta, “pero sí una buena parte” .

En la ficción italiana, o hay familias perfectas o desestructuradas. Para mí es más interesante abordar los problemas del humor»

Lea más, esto no es una memoria. “En la ficción italiana, o hay familias perfectas o queremos familias desestructuradas y disfuncionales. Tengo problemas. A todos nos importa. Pero es mucho más interesante hablar de humor, aunque sea ácido. A veces es más eficaz abordar ciertos temas con un tono humorístico”, reflexiona.

El libro recibió el premio Strega Giovani, votado por lectores de entre 16 y 18 años. “Estoy muy feliz de recibirlo, porque es el mismo día en el que se vive con auténtica pasión. Además, si alguien va a ser honesto, es un adolescente, así que estoy enormemente agradecido de que disfrute mi libro. A veces se identifica a más de una persona.»


Lo que nadie imaginaba, ni se preguntaba el autor, es que este texto no fue concebido inicialmente para ser una novela. “Era un monólogo teatral. Me inspiré para escribirlo sabiendo que no era yo quien quería presentarme al escenario, sino una actriz con la que colaboré en el menú, que podría haber gritado todas las cosas que tenía hace tanto tiempo, o no. No me siento cómodo diciéndolo en voz alta. Era una forma de hablar en voz alta pero hacerlo de forma protegida”.

Luego llené la frontera y el proyecto, por este y otros motivos, quedó detuvo. “No me parecía bien en este momento escribir nada irónico o desternillante. Tenía una necesidad imperiosa de consumir sólo artículos científicos para entender lo que sucedería. Así que dejé un lado al teatro, la literatura y mi día a día en general para volcarme en ello. Esperaba que yo, como autor, tuviera una opinión sobre él y me molestaba no tener una opinión formada. Tampoco quería dártelo. “¿Qué me tocaba hacer?”, pero me interesaba responder preguntas por mí mismo”, recuerdo.

La obra fue concebida inicialmente como un monólogo teatral, pero la pandemia y la vida cambiaron los planos

Cuando pasó un rato, volví a sus notas. Pero, por ello, la actriz que interpretó el texto ya se encontraba inmersa en otros trabajos. Como Raimo no compartió la obra en vano y creyó en el potencial de lo que estaba escribiendo, decidió convertirlo nuevamente en libro, sin esperar el gran éxito que habría tenido entre los lectores italianos y en gran parte del mundo. . “Esto me inspiró a escribir también una guía cinematográfica. Quién sabe si cada día estas aventuras, en la realidad cotidiana, dan el salto a la mesa grande”.


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Lara Gómez Ruiz

Si te gusta Raimo con esta obra hará de tu día a día algo extraordinario. “La historia no tiene por qué mostrar la vida de una familia europea de clase media que no tenga nada de especial. Además lo conservan sus hijos, además de lo que inmediatamente aprendieron a leer y escribir, por muy aburridos que fueran. Escribir algo con este material no sólo es meritorio, sino que también es necesario para que los lectores se den cuenta de que ninguna familia es perfecta y no parece de película. Esto genera frustración y es probable que sienta que es más de lo que esperaba. Y, créanme, lo mejor es reírse”.

Precisamente las adversidades son las que más motivan a la italiana. «Si mi vida fuera tranquila y amigable y ya no me preocupara poder poner mi bañera en primera fila de una playa gris, no escribiría. Hay autores que necesitan paz para completar un proyecto, pero yo no. Eso es lo que me gusta» vivir en constante agitación, pero de la adversidad puedo sacar provecho. A partir de ahí seguiré haciéndolo. Y el día que no la tenga será porque puedo encontrarme en esa playa deseada», concluye.

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