¿Qué será Catalunya?, de Joan Esculies

La Cataluña contemporánea ha vivido dos grandes transformaciones, según Salvador Illa. El primero, de los últimos años, liderado por Jordi Pujol, con la explicación del autogobierno. El segundo, bajo el tripartito de Pasqual Maragall y José Montilla, con la ampliación de las políticas sociales. A partir del 12-M, el presidente del PSC quiere iniciar “la tercera gran transformación” conformando el Gobierno para ganar las elecciones, como apuntan las sondas.

Aunque no los dirigentes, el partido que permitió las primeras transformaciones fue ERC. En 1980, tras no conseguir llegar al pacto con el PSC y el PSUC, la Generalitat entró en CiU de Pujol. En 2003 y 2006 se reunió con PSC e ICV. En ambos casos, la decisión se toma en la elección. En 1984, Esquerra perdió nuevos peces. En 2010, una vez. En política, no. Realizar el ejercicio catalizador para activar el proyecto soberanista catalán.

Una independencia sin independencia se verá obligada a reflexionar sobre ti

Sin ERC de Heribert Barrera, Pujol no podría empezar a explicar su nacionalismo cultural. Desde el pacto de ERC de Josep-Lluís Carod-Rovira y Joan Puigcercós con Maragall para reformar el Estatuto, la proceso independentista (con el trasfondo clave de la crisis económica y la mied de las clases mediáticas catalanas) no hubiera tenido lugar. Acompañado por un grupo de cuadros socialistas y algunos de sus votantes abrazaron el soberanismo.

Desde 2014, Miquel Iceta y Salvador Illa, como primeros secretarios, han elevado al PSC al terreno posnacional. Continuó el debate dentro de la nación catalana porque resultaba inconveniente en el partido catalán y en su relación con el PSOE. Afprovechando los discursos extremos del proceso y desde lo alto del extremo derecho ambos dirigentes tomaron al PSC en una posición intermedia centrada en las cosas de esquina. Éste a su vez canalizó las diferencias entre PSC y PSOE internamente para evitar el descontento público, cuestionarse y silenciar la queja si los socialistas catalanes actúan como la federación catalana del PSOE.

El primer secretario del PSC y candidato a la presidencia de la Generalitat, Salvador Illa

EFE/Alberto Estévez

En las próximas semanas, gran parte de la atención mediática se centrará en el regreso de Carles Puigdemont y su eventual restitución personal. Es lamativo y sencillo porque contiene un factor emocional importante para los seguidores y todo lo contrario. Sin embargo, lo que determinará el futuro que tendrá Cataluña no es, ni mucho menos, el destino del presidente. Hasta que la transformación que Illa entiende que requiere el país -agua, energía, industria, educación, infraestructuras- vendrá de la mano de un proyecto nacional catalán o no.

Está decidido si el independentismo se sumará al PSC para defender el horizonte de un alcalde autogobernante. Acabado el ciclo de proceso, y mientras hablamos de frenar la fuga de votos hacia la abstención (ERC) y hacer las márgenes, Alhora/Aliança Catalana (Junts), un movimiento independentista sin independencia, se verá obligado a reflexionar sobre la actuación de los ciudadanos que Vota en Illa el 12-M. Necesitas dar un salto sobrio.

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