Una mani que debilita a Feijóo, por Màrius Carol

Séneca decía que el éxito es una flecha lanzada a las estrellas, lo que no deja de ser una apelación al azar, pero se olvidó de advertir que, incluso ante objetivos tan imprecisos, debemos ser cuidadosos para no herir a nadie en el recorrido de la sagita. José María Aznar ha arrastrado al PP a convocar el 24 de septiembre una manifestación multitudinaria contra una posible amnistía que facilitaría el voto de Junts para investir a Pedro Sánchez. Pero esta protesta resulta precipitada, porque aún no se ha presentado ninguna ley de amnistía en el Congreso y porque se producirá dos días antes de que Feijóo intente ser investido.


 

Dani Duch

No se entiende la estrategia de los populares. Steve Jobs dijo en una ocasión que la esencia de toda estrategia es decidir lo que no tienes que hacer, pero Génova parece haberlo olvidado. Convocar a las puertas de la investidura de Feijóo lo debilita porque es reconocer su condición de oposición. Además, la protesta es lo más parecido a una guerra preventiva, pues Sánchez no ha hablado públicamente de amnistía aunque es evidente que piensa en ella para conseguir el apoyo de Junts, pero se desconoce a quién afectaría en caso de que se concretara.

El acto del 24 de este mes no refuerza para nada a Feijóo, quien ha defendido siempre que la política se hace en las instituciones y no en la calle. A quien fortalece es a Aznar, que vuelve a aparecer como el líder natural del partido, el referente que marca la línea de la organización.

El PP se ha olvidado de que la esencia de toda estrategia es decidir lo que no tienes que hacer

Esta estrategia del ruido callejero puede unir al PSOE en lugar de dividirlo, cuando es evidente que la posibilidad de la amnistía ha causado malestar entre algunos barones, pero también en círculos intelectuales. Sobre todo, porque una parte del independentismo no solo da por hecha la concesión de esta medida de gracia, sino porque incluso ha contabilizado a centenares de personas que debería incluir. Y, además, ha insistido con petulancia que, en ningún caso, están dispuestos a renunciar a la unilateralidad.

Es posible que el éxito sea una flecha lanzada a las estrellas, pero cuidado con los impactos que causa por el camino. Otrosí: la dirección de Vox se frota las manos, pensando que tienen la posibilidad de arrebatarle al PP la bandera en la protesta.

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